
Increíble pero falso (The Invention of Lying) plantea un mundo donde nadie sabe mentir. Nadie. Y los primeros minutos son oro puro para cualquiera que se dedique al marketing: sin capacidad de mentir, la publicidad queda reducida a la verdad desnuda. El anuncio de televisión de Coca-Cola y el cartel de Pepsi de esos primeros minutos valen más que muchos manuales de publicidad.
La recomendé hace años y hoy tiene más sentido que nunca. Vivimos rodeados de contenido generado con IA, deepfakes y reseñas de dudosa procedencia; la confianza se ha convertido en el recurso más escaso del marketing. Ver una comedia donde mentir es literalmente imposible funciona como espejo: ¿cuánto de lo que comunica tu marca sobreviviría en ese mundo?
De aquella reflexión salió otra entrada de este blog: los [buenos] anuncios siempre dicen la verdad. La película es de 2009, pero la pregunta que deja es de plena actualidad: si tu producto solo se vende adornándolo, el problema no es el anuncio.